Estos padres celebraban el nacimiento de su bebé desahuciado todos los días. Lloré cuando vi lo que hicieron en el día 99

Matt y Ginny, de Arkansas, contaban los días y las horas para conocer a su primer bebé. Pero cuando Ginny tenía seis meses de embarazo, los médicos les dieron una devastadora noticia: el niño no podría sobrevivir. El bebé en desarrollo padecía el síndrome de Edwards, conocido también como trisomía 18. Esta alteración genética causa la muerte a la mayoría de los bebés dentro del útero o durante los primeros días después de nacer. Matt y Ginny tenían el corazón hecho pedazos, pero nunca perdieron las esperanzas.

Youtube/Igniter Media

Eliot Hartman Mooney nació dos meses después. Sus pulmones no estaban completamente desarrollados y tenía un orificio en el corazón, pero Eliot estaba vivo. Sus padres estaban tan emocionados con el nacimiento de su bebé que lo celebraban todos los días a las 4:59 p.m., hora en la que vino al mundo.

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Después de dos semanas en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales), Eliot pudo ir a casa con su mamá y su papá. El bebé necesitaba cuidados especiales día y noche: sus pulmones requerían oxígeno extra y era alimentado a través de una sonda. Tenía que ser alimentado cada tres horas y el proceso fue muy duro, pero Matt y Ginny se sentían afortunados por cada minuto que pasaban juntos.

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Cuando cumplió dos meses, Eliot empezó a chuparse el pulgar, lo que era muy emocionante porque la mayoría de los bebés con síndrome de Edwards tienen dificultades incluso para abrir sus puños. Después de tres meses, Eliot dejó de depender del oxígeno y la sonda para alimentarse. Los padres lo llevaron al hospital para mostrarles a los médicos y a las enfermeras cuánto había progresado. Todos estaban impactados; solo algunos habían creído que sobreviviría a su propio nacimiento.

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Pero desafortunadamente, el 99º día de su nacimiento el viaje de Eliot llegó a su fin. Sus padres lanzaron 99 globos al aire en su funeral, uno por cada día que estuvieron con su hijo. "Qué hermoso fue verlos. Qué rápido se fueron, así como tú", dijo el padre de Eliot en un vídeo dedicado a su hijo. "Hoy te celebramos. Aunque te echamos de menos más de lo que podemos expresar con palabras, solo nos separamos de ti durante el tiempo que nos queda en la Tierra. Hasta pronto, hijo. Mamá y papá".

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Aquí está el vídeo con el homenaje a la corta vida de Eliot (en inglés):

Eliot Hartman Mooney solo vivió 99 días, pero fue mucho más de lo que todos se esperaban después del diagnóstico. Sus padres nunca renunciaron a este regalo para el mundo.

Créditos:

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