El cambio de esta joven madre tras una enfermedad te sorprenderá

A los 26 años, a la estadounidense Holly Gerlach la vida le sonreía. Desde pequeña, había soñado con convertirse en madre, por lo que cuando dio a luz a su primera hija, Cassey, no cabía en su cuerpo de la alegría. El parto fue bien, sin sorpresas. Pero su vida dio un repentino giro pocas semanas después.

YouTube/Holly Gerlach

Ya en casa tras dar a luz, le empezó a doler el cuello y las piernas le empezaron a fallar. Fue al hospital, y ya en la unidad de cuidados intensivos se quedó paralizada de cuello para abajo.

La diagnosticaron con el Síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune muy poco común que afecta los nervios. La mantuvieron en una máquina para respirar y pasó verdaderas calamidades. En una ocasión, la enfermera se agachó y Holly le susurró al oído: "Me duele muchísimo". Pero estaba demasiado motivada por el objetivo de ser madre como para rendirse.

 

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Ya que no podía mover nada, tenían que levantarla con una especie de grúa cada mañana para ponerla en una silla de ruedas. Pero sí podía hablar a duras penas, a veces con la ayuda de un abecedario donde asentía cuando sus familiares señalaban algunas letras. A pesar de todo, pasaba algo de tiempo con Cassey.

Pero poco a poco empezó a aprender a respirar por sí sola. Y poco después, la parálisis de las manos se fue. Tras 70 interminables días la sacaron de cuidados intensivos.

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El día 78 empezó la fisioterapia, y poco a poco empezó a hacer ejercicio con las piernas. En el día 87, se puso de pie por primera vez en 3 meses. 

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Siguió ejercitando los músculos de los brazos hasta que fue lo suficientemente fuerte...

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...¡para tomar en brazos a su bebé, que ya tenía 4 meses!

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Sus piernas también mejoraban poco a poco. El día 94 dio sus primeros pasos. Primero con mucha dificultad y la ayuda de los enfermeros. Después, con la ayuda de un andador. Finalmente, tras más de 3 meses ingresada, estaba lista para volver a casa.

En ese tiempo, había aprendido a valerse por sí sola de nuevo. Pero no le bastaba con eso. Un año más tarde... bueno, mira por ti mismo:

¡Holly estaba más en forma que nunca! Y ahora vive su vida al máximo, cosa que durante un tiempo le fue imposible. Con su fuerza de voluntad Holly, motivada especialmente por poder estar ahí para su hija, y con la inestimable ayuda de los muchos profesionales que se encontró en su camino, ha podido superar una enfermedad que casi se la lleva por delante. 

Seguro que la historia de Holly ayuda a inspirar determinación y coraje a todos aquellos que estén pasando por una mala racha. ¡Que disfrute de muchos años de felicidad junto a su hija y su familia! 

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Créditos:

littlethings

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