A esta cachorrita deforme solo le dieron tres años de vida, y aun así alguien la adoptó. Mírala ahora, ¡cuatro años después!

Ernie Altamirano vive en Long Island y quería adoptar un cachorrito del refugio animal. Como tiene un gran corazón, eligió a Sassy, una diminuta pitbull.

Los empleados del refugio le advirtieron que, debido a la endogamia, padecía malformaciones congénitas que le impedirían vivir más allá de los tres años. No solo había nacido con enanismo, sino que además tenía las patas arqueadas, los pies deformes, la lengua demasiado grande para la boca, y otras cosas.

La endogamia es algo que los criadores hacen para "conservar" ciertas características genéticas. Esto provoca que, en un árbol genealógico canino, los que aparecen como abuelos, son en realidad hermano y hermana, o una madre que también era una abuela, etc. Esto puede tener efectos positivos desde la perspectiva del criador, ya que puede mantener la raza "pura", junto con ciertas cualidades muy valoradas, pero también puede tener resultados genéticos muy negativos en la salud y en la personalidad de tales perros.  

Pero Ernie no dio un paso atrás, ya que Sassy le robó el corazón de inmediato. Regresó a casa con ella y le presentó a su nueva familia (incluyendo a dos colegas caninos: Chiqui González y Dolly Parton. ¡Este chico es ingenioso para los nombres!).

La nueva vida de Sassy la transformó por completo. Es muy feliz y sus discapacidades no son ningún obstáculo para hacer lo que le gusta.

¿Y adivina qué? ¡Ya cumplió cuatro años y medio y sigue fuerte como un roble!

Ahora que ha sobrepasado su esperanza de vida, está claro que la fe de Ernie en ella ha jugado un papel muy importante. 

Ojalá que continúe venciendo las adversidades rodeada de esta cariñosa familia compuesta por canes y humanos, ¡y que siga disfrutando de la vida!

Créditos:

Little things

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