Los médicos pensaron que tenía una erupción por hiedra venenosa, pero días después se encontraron con ESTO

AVISO: Esta historia contiene imágenes explícitas del síndrome Stevens-Johnson, y estas pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

Cuando Mandy Smith recogió a su hijo Zachary del colegio, supo inmediatamente que algo iba mal. Zachary no estaba bien. Él le dijo que tenía una erupción por hiedra venenosa en los pies y en los ojos, así que su madre le echó crema calmante en los pies.

Al día siguiente, su cuerpo entero estaba cubierto de erupciones. Su temperatura corporal empezó a subir, y luego empezó a tener fiebre. Mandy no sabía qué hacer y se apresuró al hospital con su hijo.

Los médicos no estaban muy seguros de lo que le pasaba a Zachary. Supusieron que se trataba de una infección viral, pero el medicamento no hacía efecto. Su estado empeoraba por hora y las erupciones iban cada vez a peor. Los ojos los tenía inyectados en sangre y los labios comenzaron a agrietársele. 

Una de las enfermera tuvo entonces un terrible presentimiento, que quedó confirmado rápidamente: Zachary tenía el síndrome de Stevens-Johnson, una enfermedad muy rara y tremendamente peligrosa que afecta principalmente a la piel y las mucosas. Normalmente comienza con síntomas similares a la gripe, pero puede volverse mortal rápidamente.

El síndrome de Stevens-Johnson es causado normalmente por una reacción alérgica a algunas drogas. Mandy estaba segura de que las pastillas que le dio a Zachary unos días antes para aliviar una migraña pudieron haber provocado el síndrome.

La piel de Zachary comenzó a cubrirse de ampollas y a pelarse. El 90% de su piel estaba afectada por la enfermedad. Los médicos tuvieron que ponerle en coma artificial para poder quitarle la capa superior de la piel muerta. Lo envolvieron en un sustituto de piel artificial, para que su pequeño y débil cuerpo pudiera comenzar a formar piel nueva. Nadie estaba seguro de que pudiera sobrevivir.

Afortunadamente, Zachary es un niño muy fuerte y valiente. Solo un mes después salió del coma y su cuerpo empezó a recuperarse notablemente rápido. Milagrosamente, no sólo está completamente sano de nuevo, sino que parece no haber sufrido ningún daño permanente de la enfermedad. Su familia está inmensamente feliz. 

A veces las personas más pequeñas y frágiles sorprenden al mundo entero con una fuerza que nadie hubiera creído posible. Es reconfortante saber que incluso en casos imposibles puede haber un final feliz. 

Créditos:

Lifebuzz, Facebook

Comentarios

Más de Nolocreo