Cada fin de semana esta chica de 23 años hace una locura nueva. Cuando vi sus fotos, me quedé perpleja

Las experiencias límite o cercanas a la muerte cambian la mentalidad de las personas. ¿Qué pasa si nos morimos sin antes haber vivido todo aquello que teníamos en mente? ¿Y cuánto nos arrepentiríamos de aplazar una y otra vez nuestros sueños? Elona Karafin, una chica de 23 años de Nueva York, decidió que no iba a esperar más: aprovecharía su juventud al máximo para hacer lo que más ama, sea como fuere. Y ha dejado al mundo boquiabierto. 

A los 10 años Elona fue diagnosticada con cáncer de huesos. Durante 2 años se vio obligada a estar bajo tratamiento y luchar, siendo solo una niña, contra la muerte. Al recuperarse, decidió que no iba a perder su tiempo: “Ahora me doy cuenta de que la gente que me rodea, la gente de mi edad o más vieja, todos ellos están lidiando con algo que los detiene de hacer lo que quieren hacer. Yo no quiero desperdiciar mi juventud y tampoco quiero que los demás lo hagan, y menos porque piensan que no tienen suficiente dinero o tiempo”, explica la joven. 

Para Elona, el aprovechar la vida consiste principalmente en una cosa: viajar, conocer nuevos lugares, nuevas personas y vivir experiencias relacionadas con ello. Pero al mismo tiempo estaba trabajando a tiempo completo en una empresa, lo que significaba que no tenía tanto tiempo para irse de vacaciones como quisiera. Sin embargo, no dejó que eso la detuviera y ha encontrado un increíble método para lograr cumplir sus sueños y a la vez mantener una vida normal en Nueva York: viajar durante los fines de semana. 

¿Indonesia, Alemania, Cuba? Los ha visto todos en 3 o 2 días. “Muchas personas (que respeto) renuncian a sus trabajos para recorrer el mundo. Yo decidí hacerlo y trabajar full time en Nueva York al mismo tiempo. Mi meta es inspirarte a pensar fuera de los límites establecidos, mostrarte que es posible viajar largas distancias por períodos cortos de tiempo”, escribe en su famoso blog, “Elona The Explorer” (Elona La Exploradora). 

Para lograrlo, Elona viaja dos días a destinos cercanos y que se recorren rápidamente, mientras que se pide un día de vacaciones para poder viajar a aquellos lugares que requieren un poco más de tiempo. En vez de tomarse vacaciones de dos semanas de una sola vez, decide pedirse días sueltos para hacer que todos sus fines de semana sean más largos. 

Cada fin de semana intenta embarcarse en una nueva locura. Así lo hizo cuando viajó 26 horas hasta Bali para quedarse tan solo tres días, o cuando fue a Polonia por solo 8 horas para sorprender a una amiga durante su cumpleaños. Su energía parece no tener fin, ya que además de sus viajes, su trabajo a tiempo completo y su blog, mantiene una fundación para niños con cáncer. 

¿Y cómo lo hace con el dinero? Elona gasta menos de 1.000 dólares en cada viaje, algo que logra planificando con anticipación sus destinos, buscando vuelos baratos a ciudades no necesariamente famosas o turísticas, comparando precios de hoteles y ajustándose a su presupuesto. Muchos de sus tips de viajes están explicados extensamente en su sitio web.

“Mi meta es escuchar menos 'no hay tiempo suficiente' y más '¡listo! ¡Lo voy a hacer!'. Es simple: inspirar y demostrar que es posible, y que vale la pena”, expresa la convencida neoyorquina. Y aunque nos parezca una extraña forma de vivir o viajar, lo cierto es que esa es la forma que ella encontró para poder conjugar una vida "normal" con su gran placer. 

No es por nada, pero parece que Elona lo está pasando genial. Sus increíbles fotografías de viaje se han hecho conocidísimas en las redes sociales, y su blog es uno muy visitado para aquellos que necesitan consejos de cómo viajar y qué ver en distintos lugares. 

A la mayoría nos da miedo dejar nuestra zona de confort... pensamos que algo podría salir mal o que no seremos capaces de lograrlo. Ejemplos como Elona nos sirven para darnos cuenta de que la vida es corta, y que vale la pena arriesgarlo todo por hacer lo que más nos gusta. Vencer los miedos es el primer paso: 

Comentarios

Más de Nolocreo